Alfonso Parra

Desde la demencia

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PARTIDOS

Uno

Nos lo bebíamos todo de nosotros:

las cálidas agujas de los poros,

los líquidos que bajan de los cuerpos,

el borbotón que viene de los huesos

casi dorado como la nieve que arde

aquí arriba, encima de Sierra Nevada.

Nos lo bebíamos todo de nosotros,

la chimenea y el fuego de nuestras

bocas, que nunca se apagaban.

Nos bebíamos el no querer dormir

para no tener que desaparecernos.

Nos bebíamos hasta la sangre... del vino.

Todo lo que estaba oscuro o saliente

en nuestros cuerpos, nos lo bebíamos

en el empeño de hacer una llanura

interminable de luces y montañas

donde la carne no descansa siempre.

Dos

Hasta que apareció la Reina de la Noche

en la Flauta Mágica y se quedó parada.

Todo girá al revés en nuestros cuerpos:

mi voz te aparecía insoportable

y sin descanso me cayó tu angustia.

No te cabía más semen ni más besos

ni más desquiciamiento de los días.

Te refugiaste para recuperar verdades

que te salven, decías, enloquecida,

echando espumarajo de palabras.

Me vomitaste de tí hasta el vacío.

Y a mí me dio en vomitar lo que faltaba.

Solo quedó el vacío partido en dos.

Partidos cada uno por su parte,

dementes, seguimos maldiciéndonos,

llevándonos por todos los lugares.

Y no estamos.

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/ © Alfonso Parra Domínguez